(Contenido del discurso Individual de Daniel Alejandro Rojas)
Al hablar de familia, se hace referencia a un grupo de personas que teniendo lazos de parentesco, viven juntas bajo la emoción del amor. Es decir; el amor es una emoción básica en la relación intrafamiliar. Cuando no existe la emoción de vivir juntos, la familia se desintegra como tal. El amor es el motor que mantiene la familia unida y constituye el principal aliento para el crecimiento y desarrollo de los hijos, y la relación de pareja.
La palabra amor, identifica el afecto de necesidad de estar cerca del otro, pero por sobre todo, la aceptación incondicional del que se ama. En la familia el amor es la emoción básica que sustenta las relaciones entre padres e hijos y entre los integrantes de la pareja. En la familia se recibe el amor y se aprende a darlo a los demás, en la familia se aprende las formas de expresión de dicho amor, y se aprende a compartir y a aceptar a los demás.
Sin embargo, este aprendizaje no siempre se da adecuadamente en las familias, ya que en muchos de los hogares, el deterioro en la relación en la pareja, o la historia personal de cada uno de los integrantes adultos de la familia, no les permiten vivir y expresar este amor. Muchos de estos casos, provienen de familias en las cuales no vivieron el cariño de parte de sus padres o no tuvieron un modelo adecuado que les permitiera; Primero, sentirse queridos y aceptados, y segundo, sentirse capaz de entregar lo que cada uno tiene dentro de sí. Generalmente este tipo de familias son muy negadoras del otro, y tienden a la violencia y al maltrato como una forma de resolver las diferencias. Cuando una familia es capaz de aceptar a los demás y aceptar las emociones u opiniones de los otros, se puede trabajar en la solución de las diferencias de manera no violenta, es más, se puede aceptar que dos o más integrantes de la familia tengan diferentes postura u opinión y ello no constituye un problema.
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